Una década perdida: pobreza en Colombia, Antioquia y sus regiones en el marco de la pandemia

La pandemia generada por la COVID-19 y la puesta en marcha de medidas de contención para la propagación del virus comprometen el bienestar de las personas y la capacidad de conseguir los recursos para satisfacer sus necesidades básicas.

Se estimó que, con la llegada de la COVID-19, más de 71 millones de personas a nivel global ingresaron a la pobreza extrema en el 2020 (Naciones unidas, s.f)

En Colombia, 42.5% de la población es pobre y 30.4% es vulnerable de caer en esta situación en el 2020 (DANE, 2021).

Para 2020, 1 de cada 3 habitantes de Antioquia se encontraba en situación de pobreza (DANE, 2021) y, en el plano subregional, se presentaron brechas urbano-rurales que dan cuenta de distintos contextos y niveles de desarrollo al interior de un territorio (Gobernación de Antioquia, 2020).

Introducción

La pandemia generada por la COVID-19 evidenció los profundos retos que aún tenemos para avanzar hacia el desarrollo sostenible y ahondó brechas estructurales para las poblaciones más vulnerables. Ante las restricciones impuestas para la movilidad, los aislamientos obligatorios, entre otras medidas de contención de la propagación del virus, hogares y comunidades enteras vieron comprometidos sus empleos y sus fuentes de ingreso, poniendo en riesgo su seguridad alimentaria, la consecución de recursos para satisfacer sus necesidades básicas y, en general, su bienestar.

Se estima que, con la llegada de la COVID-19, más de 71 millones de personas a nivel global ingresaron a la pobreza extrema en el 2020, lo cual no solo implica el primer aumento de la pobreza extrema en décadas (Naciones unidas, s.f), sino la pérdida de cerca de diez años de avance en la reducción de la pobreza a nivel global – incluso en algunas regiones se estima que podrían alcanzarse niveles similares a los observados hace 30 años - (UNU-WIDER, 2020).  De manera específica, en América Latina y el Caribe, para el 2020 se estima que 8 millones de personas ingresaron a una situación de pobreza extrema y 22 millones a situación de pobreza (CEPAL, 2021) de las cuales 3.5 millones estarían en Colombia y 311 mil en Antioquia (DANE, 2021).

Pese a los avances que durante los últimos 30 años se presentaron en materia de reducción de la pobreza y pobreza extrema a nivel global - 36% en 1990 a 10% en 2015 (Banco Mundial, 2018) - aún  estamos lejos de alcanzar las metas propuestas en  la Agenda 2030 de desarrollo sostenible. Las Naciones Unidas (2020) reiteran el llamado a la acción multisectorial y resaltan una serie de soluciones que permitan lidiar con los impactos negativos de la pandemia y refuercen el compromiso con el desarrollo sostenible una vez la economía global se reactive.

En este sentido, esta historia con datos  revisa la situación de Colombia y el departamento de Antioquia en materia de pobreza, como insumo para el monitoreo de los efectos que puede tener la pandemia sobre el bienestar de la población. Se presentan indicadores que, de manera general, reflejan las grandes brechas territoriales que existen en Antioquia y la necesidad de considerarlas al momento de  diseñar políticas enfocadas en reducir  la pobreza y mitigar  los efectos de la pandemia.

Las formas de la pobreza ¿cómo medirlas?

El primer Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, ODS 1, busca poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo para 2030. Esto implica que, más allá de la mirada convencional asociada a la ausencia de recursos económicos, se deben tener en cuenta aproximaciones que incluyan otros factores relacionados con el bienestar de las personas, su capacidad de funcionar en la sociedad (Banco Mundial, 2009) e incluso, la expansión de sus libertades y capacidades para ser y hacer, esto según el enfoque de capacidades propuesto por  Amartya Sen - (Alkire, 2005).

Bajo este marco, existen múltiples formas de medir la pobreza, de hecho, constantemente se exploran nuevos estándares que se adapten al crecimiento y al contexto global. Entre las medidas más comunes se encuentran la pobreza monetaria y la pobreza monetaria extrema, que consideran el número de personas u hogares con un ingreso diario inferior a una línea de pobreza, es decir, un nivel de recursos que les permite adquirir alimentos y servicios básicos para subsistir o para cubrir una canasta de alimentos que brinde un mínimo calórico para sobrevivir, respectivamente (CONPES 150, 2012).

Por otro lado, es ampliamente utilizado el enfoque de pobreza multidimensional que incluye factores como la educación, el acceso a servicios básicos, el consumo, entre otros (Banco Mundial, 2018). De igual forma, existen medidas como la pobreza relativa, que tiene en cuenta los estándares de vida de un contexto determinado, y otras medidas como la desigualdad oculta en los hogares, que incorpora la distribución de los recursos al interior de cada hogar, considerando que las mujeres y los niños son los más afectados por la pobreza (Banco mundial, 2018).

Para efectos de esta historia con datos, y dada la disponibilidad de información para Colombia y Antioquia, se expondrán indicadores asociados a métodos indirectos y directos de medición de pobreza, es decir, pobreza monetaria, pobreza extrema y pobreza multidimensional, respectivamente (Hernández y Roldán, 2018).

POBREZA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE 2014 - 2019: UNA PROBLEMÁTICA PENDIENTE POR LA PANDEMIA

Figura 1.  Pobreza monetaria y pobreza extrema en América Latina y el Caribe 2000-2019

Fuente: elaboración de Proantioquia con base en datos del Banco Mundial (2000-2019)

A la par con el comportamiento mundial, en Latinoamérica y el Caribe se presentó una tendencia decreciente en el número de pobres y pobres extremos durante las últimas décadas. No obstante, en los últimos años se ha reducido la velocidad de disminución de pobreza debido a situaciones como la desaceleración en el crecimiento de las economías de esta región (Banco Mundial, 2018). Por el contrario,  en países como Brasil y Colombia se ha visto un cambio de tendencia incluso antes de la llegada de la pandemia. Se observa un aumento en el número total de personas en situación de pobreza extrema pasando de 5.5 millones en 2014 a 9.7 en el 2019, para el caso de Brasil, y de 1.9 millones a 2.4 en 2019 en Colombia.

Para 2019, que sirve como línea base para cuantificar posibles efectos de la pandemia, 67.7 millones de personas se encontraban en situación de pobreza extrema en la región (CEPAL, 2020), siendo Haití, Honduras y Belice los países con mayor proporción de personas en esta situación (más del 14%). Con la llegada de la pandemia, la CEPAL (2021) estima que para 2020, el número de personas en situación de pobreza extrema fue de 78 millones y, en situación de pobreza, 209 millones.

Pobreza en Colombia

En Colombia, si bien desde el 2012 se presentaba una tendencia decreciente en términos de pobreza (monetaria y monetaria extrema) con excepción del 2016, a partir de 2018 se evidenció un cambio de tendencia que, a raíz de la pandemia, se profundizó.

En 2020, la pobreza monetaria (42.5%) fue 6.8 puntos porcentuales mayor a la observada durante el 2019 (35.7). Es decir que 3.5 millones de personas ingresaron a la pobreza monetaria a nivel nacional pasando de 17.5 millones en el 2019 a 21 millones en el 2020. Asimismo, se observa una tendencia similar para la pobreza extrema con la entrada de 2.8 millones de personas a esta situación durante el 2020 (7.5 millones en total).

Figura 2.  Pobreza monetaria y pobreza extrema en Colombia 2012-2020

Fuente: elaboración de Proantioquia con base en datos del DANE (2012-2020)

Aunque los efectos derivados de las medidas de contención de la propagación del virus afectan de manera más pronunciada a los grupos poblacionales de menores ingresos, también quedó en evidencia la vulnerabilidad de las personas con ingresos medios (CEPAL, 2021). De forma específica, en Colombia, la población vulnerable y clase media concentraban, hasta el 2019, cerca del 62% de la población. Para 2020, este valor fue de alrededor de 56% con una diferencia de 1.6 puntos porcentuales entre la proporción de vulnerables de 2019 (32.0%) y 2020 (30.4%) y de 4.7 puntos porcentuales en la proporción de personas clase media (25.4% en 2020 frente a 30.1% en 2019).  De manera consecuente, la disminución en la población de estas clases se vio acompañada por un aumento en la proporción de personas pobres que pasó de 35.7% en 2019 a 42.5% en 2020.

Figura 3.  Población vulnerable según clases sociales  Colombia 2012-2020

Fuente: elaboración de Proantioquia con base en datos del DANE (2012-2020)

En Colombia, el Índice de Pobreza Multidimensional – IPM – está compuesto por 15 indicadores agrupados en 5 dimensiones en donde una persona u hogar es pobre cuando tienen privación en al menos el 33.3% de los indicadores (DANE, 2014)

Entre 2010 y 2020, la pobreza multidimensional en Colombia pasó de 29.7% a 18.1%. No obstante, las brechas territoriales han perdurado: 24.6 puntos porcentuales fue la diferencia entre la población pobre de las zonas urbanas (12.5%) y las zonas rurales (37.1%) durante 2020 (DANE, 2021).

Entre los 15 indicadores utilizados para medir las privaciones, el que presentó un mayor incremento en el porcentaje de hogares privados fue la inasistencia escolar (+13.7) seguido de desempleo de larga duración (+1.8), trabajo informal (+1.3) y rezago escolar (+0.10). Sobre inasistencia escolar, el DANE (2021) resalta que, a partir de la adopción de medidas y cese de actividades en el sector educativo en el contexto de la pandemia, fue necesario usar información complementaria que lograra capturar los cambios en el sistema educativo dado el cierre de las escuelas.

Al respecto, la CEPAL (2021) advierte que:

"“La crisis sanitaria prolongada tendrá consecuencias de largo plazo en estas generaciones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, pese a los esfuerzos de autoridades, docentes y alumnado. Habrá retrasos y aumento de brechas en los logros de aprendizajes que serán difíciles recuperar en el corto plazo. Las pérdidas de aprendizaje por la falta de concurrencia a las escuelas se estiman en hasta un año de escolaridad (García Jaramillo, 2020).” (p.26)."

Figura 4.  Índice de Pobreza Multidimensional en Colombia 2010-2020

Fuente: elaboración de Proantioquia con base en datos del DANE (2010-2020)

Subregiones y municipios de Antioquia: brechas de pobreza agudizadas en la pandemia

Para el caso de Antioquia, se presentó una tendencia similar a la nacional en términos de pobreza monetaria y monetaria extrema entre 2019 y 2020: una disminución sostenida de la proporción de personas en pobreza monetaria y monetaria extrema, un cambio de tendencia a partir de 2018 y, de manera pronunciada, un aumento entre 2019 y 2020 en donde 311 mil personas ingresaron a la pobreza y 232 mil a pobreza extrema (DANE, 2021).

Del país, Medellín A.M (Área Metropolitana del Valle de Aburrá) fue una de las dos entidades con menor incidencia de pobreza extrema en el 2020 con 9.1% (DANE, 2021). De igual forma, es la subregión del departamento de Antioquia con menores niveles de pobreza multidimensional en donde, el promedio de los 10 municipios que la componen para 2018 fue 12.02% (DANE, 2020). 

Figura 5. Pobreza monetaria en Antioquia 2015 - 2020 e Índice de Pobreza Multidimensional en Antioquia 2019-2020

Fuente: elaboración de Proantioquia con base en datos del DANE  (2014-2020)

En Antioquia es posible observar grandes brechas entre las subregiones y municipios que las componen. A partir de la Medida de Pobreza Multidimensional – similar pero no igual al IPM y ambos calculados por el DANE – es posible afirmar que, durante el 2018, las subregiones que, en promedio, registraron mayores niveles de pobreza multidimensional fueron Urabá y Bajo Cauca (ambas por encima de 50).  De igual forma, son evidentes las brechas urbano-rurales en todas las subregiones, lo cual es consecuente con el hecho de que “en su gran mayoría, los hogares pobres están situados en zonas rurales […] Están mal provistos en elementos esenciales de bienestar […] y, con frecuencia, están expuestos a peligros naturales e inseguridad física” (Banco Mundial, 2018, p.1-2).

Figura 6. Medida de Pobreza Multidimensional promedio según zona: municipio, cabecera y centros poblados - rural disperso. 2018

Fuente: elaboración de Proantioquia con base en datos del DANE (2018)

Finalmente, es posible afirmar que en Antioquia es evidente un desequilibrio social y económico de mano de un modelo que concentra las oportunidades en el Valle de Aburrá: son los municipios con menores niveles de pobreza según las medidas de pobreza multidimensional y concentró en el 2018 el 67% del valor económico generado en el departamento (Gobernación de Antioquia, 2020). Si bien a nivel municipal y subregional se cuenta con información que aún no captura los efectos de la pandemia, es posible que, la situación nacional y su desagregación por zonas – urbanas y rurales -, sea el presagio de lo que puede pasar en otros niveles territoriales.

Figura 7. Medida de Pobreza Multidimensional (MPM) - Base censal 2018

Fuente: elaboración de Proantioquia con base en datos del DANE (2018)

Conclusiones

La aparición de la COVID-19 y su posterior propagación a nivel global ocasionó una crisis económica y social sin precedentes que puso en entredicho nuestra capacidad, como sociedad, de adaptarnos a una coyuntura que implicó la suspensión de actividades, aislamientos obligatorios y restricciones de movilidad. Esto dejó en evidencia que, si bien es posible realizar acciones multisectoriales para reaccionar ante un imprevisto, millones de personas están en una situación en donde se ven comprometidas sus fuentes de ingreso y, con ello, la capacidad de suplir sus necesidades básicas. A nivel global, los efectos que la pandemia tiene sobre las condiciones socioeconómicas de la población son devastadoras y tendrán implicaciones de corto y largo plazo que comprometen el desarrollo de la sociedad partiendo de las grandes diferencias que existen entre países y regiones.

Con las estimaciones de la CEPAL (2021) de las 71 millones de personas que ingresaron a pobreza extrema durante el 2020, el 11% estaría en América Latina y el Caribe. Del total de personas que ingresaron a pobreza extrema en la región (8 millones), 2.7 millones se encuentran en Colombia y 232 mil en Antioquia. Finalmente, si bien no se cuenta con información de 2020 para las subregiones del departamento, el comportamiento que se ha presentado a nivel regional, nacional y local podría dar indicios de la situación que se vive en otros niveles territoriales y con lo cual podrían aumentarse las brechas urbano-rurales existentes.

Estamos lejos de poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo , incluso, con la pandemia, se habrán perdido 10 y, en algunos lugares, 30 años de trabajo para la erradicación de la pobreza (para 2020, 71 millones de personas ingresaron a la pobreza extrema) (Naciones unidas, s.f); entender y promover el trabajo colectivo de todos los sectores - público, privado, académico y social – es clave para mitigar los efectos socioeconómicos de la pandemia y seguir trabajando por una sociedad que permita el desarrollo de las capacidades y libertades de los individuos en todos los territorios.

Según las Naciones Unidas (2020), entre las soluciones que se deben considerar para hacer frente al  impacto de la pandemia debe tenerse en cuenta que: i) es urgente trabajar por las personas, los hogares y los empresas con un especial énfasis en la población más vulnerable; ii) la política económica debe proteger el tejido social a toda costa, mantener estabilidad económica y política y, sobre todo, atender las necesidades más inmediatas de las personas (como salud, alimentación y educación); y iii) son necesarias medidas específicas en diferentes niveles considerando ejercicios de coordinación entre diferentes actores y niveles territoriales considerando el contexto y el nivel de desarrollo.

“Los países en desarrollo son los que corren más riesgo durante y después de la pandemia, no solo en términos de crisis sanitaria, sino en términos de crisis sociales y económicas devastadoras durante los próximos meses y años.” (Naciones Unidas, s.f,)