Informe sobre suicidios e intentos de suicidio en niñas, niños y adolescentes, 2015 - 2019 en Colombia

La salud mental hace referencia al bienestar general en términos de lo que se piensa, cómo se regulan los sentimientos y cómo esto se refleja en el comportamiento e interacción con otros.  En la niñez, la salud mental debe ser una prioridad y no darse por hecho su logro [1]. Las niñas, niños y adolescentes se encuentran en proceso de formar su carácter y personalidad, los cuales pueden verse expuestos a diferentes factores que desestabilizan su comportamiento, como la discriminación, problemas familiares, un ambiente inseguro o violento, entre otros. Estas factores pueden llevar a que la niñez tome acciones contra su vida y causar su muerte.

Según el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, una conducta suicida es "una secuencia de eventos denominado proceso suicida que se da de manera progresiva, en muchos casos, e inicia con pensamientos e ideas que se siguen de planes suicidas y culminan en uno o múltiples intentos con aumento progresivo de la letalidad sin llegar a la muerte, hasta el suicidio consumado. Su espectro incluye la ideación suicida, el plan suicida, el intento de suicidio y el suicidio” [Ministerio de Salud y Protección Social, 2018]. En Colombia, según datos preliminares de Medicina Legal, de enero de 2015 a diciembre de 2019, 1.322 niñas, niños y adolescentes cometieron suicidio en este periodo.

Esta historia con datos, realizada por el Observatorio de Niñez de la Alianza por la Niñez Colombiana, con apoyo de la Fundación Niña María, busca ser una herramienta de sensibilización, una voz de alerta y visibilización de la importancia de la salud mental de la niñez en Colombia, mostrando la situación del suicidio infantil y adolescente en Colombia con el apoyo de datos cuantitativos, correspondientes al periodo comprendido entre enero de 2015 y diciembre de 2019. De igual forma, pretende suscitar estudios, investigaciones y acciones que permitan lograr la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la cual busca reducir la mortalidad temprana por enfermedades que pueden ser prevenidas y tratadas junto con la promoción del bienestar y la salud mental [Naciones Unidas - ODS 3].

Suicidios de niñas, niños y adolescentes en Colombia entre enero de 2015 y diciembre de 2019

En Colombia, entre enero de 2015 y diciembre de 2019 ocurrieron 1.322 casos de suicidios de niñas, niños o adolescentes en el país. Entre 2015 y2016 se presentó el mayor aumento de casos (3 puntos porcentuales) mientras en los siguientes años se evidenció un incremento anual menor. En parte dicho incremento podría explicarse porque, desde 2016 se amplió el registro de los entes territoriales en el país, pues antes de este año solo se reportaban de forma continua casos de suicidios en Bogotá, Medellín, Cali y el eje cafetero. Sin embargo, para el año en cuestión todos los entes territoriales a nivel nacional empezaron a registrar casos de suicidios de forma continua logrando así una mejor recolección de información por parte del Estado [2].

Un hecho relevante es el aumento porcentual del 31% de suicidios desde los 5 años de edad, de niñas, niños y adolescentes, que se presentó entre el 2015 (219 casos) y  el  2019 (287 casos). Este aumento podría relacionarse con factores de riesgo como el de los denominados juegos de suicidios que aparecieron en 2016 [3] , los cuales incitan a lesionarse y hasta a acabar con la vida [4]

¿Cuáles han sido las zonas del país con mayor afectación de suicidios de niñas, niños y adolescentes?

Según datos procesados del 2019, las tasas más altas [5] de suicidios se registraron en los departamentos de: Putumayo (6,4), Vaupés (4,6), Casanare (4,36), Risaralda (4,35) y Tolima (3,7). Asimismo, los departamentos que registraron mayor número de casos en 2019 fueron: Antioquia (47), Bogotá (36), Valle del Cauca (23),  Cauca (15) y Nariño junto a Tolima (14 casos cada uno). 

En opinión de la Fundación Niña María, las tasas de suicidios más altas, en los departamentos mencionados anteriormente, podrían deberse, según su experiencia, a las difíciles condiciones de la niñez ocasionadas por el conflicto armado. Condiciones que conllevan a tasas de violencia significativas hacia las niñas, niños y adolescentes, al provocar desestabilidad en el hogar, y el inicio del trabajo infantil; los cuales dificultan las dinámicas de estudio, socialización y juego, y dejan en un segundo plano las necesidades de la niñez y el goce efectivo de sus derechos. Lo anterior, según el trabajo que viene realizando dicha entidad, deriva en el deterioro de la salud mental evidenciada en ideas de desesperanza, falta de futuro, ansiedad, e, infortunadamente, ideación y actos suicidas.

Ahora bien, otro de los posibles factores asociados a las tasas de suicidio altas en estos departamentos es que cuentan con un alto número de comunidades indígenas, las cuales suelen presentar altas tasas de suicidios según los expertos [6].  Existen algunos factores, descritos por representantes de comunidades indígenas que pueden llevar al suicidio tales como: el desarraigo de sus territorios, las malas relaciones con sus familias, el no tratamiento de personas víctimas de maleficios desde sus prácticas culturales, la falta de identificación con su cultura indígena y con la occidental, las afectaciones en sus territorios producidas por el desplazamientos forzado y el conflicto armado, sumado a  factores detonantes como la drogadicción [7].

¿En qué edades se registraron más suicidios durante el período de estudio?

La mayor ocurrencia de casos de suicidios de niñas, niños y adolescentes durante el periodo analizado, se dio en el rango de los 15 a 17 años de edad, con el 61% de los casos. Frente a este hecho, es importante considerar que la adolescencia es la etapa en que se producen mayores cambios físicos, psicológicos, mentales y sociales; entre ellos, el inicio de las relaciones afectivas, la definición de identidad de género y el deseo de aceptación entre pares, lo cual puede conllevar a una crisis y  ser un factor ligado al fenómeno. En adición, se producen en esta etapa varias transiciones como el paso del colegio a la universidad, o del colegio al desempleo. En la adolescencia no se tienen las herramientas necesarias para solventar este tipo de circunstancias [8], lo que sumado a un detonante como la muerte de un familiar o una crisis existencial, puede disparar la tasa de suicidios adolescentes.

Si bien la mayoría de casos se presentaron en la adolescencia, se observa un aumento exponencial del fenómeno a partir de los 10 años, lo cual genera como una alerta frente a la urgente necesidad de que las niñas, niños y adolescentes reciban desde su primera infancia, un  trato respetuoso y amoroso que les permita desarrollar y fortalecer su autoestima, sus habilidades de resolución de conflictos y de relacionamiento, para evitar hechos fatales como los presentados en este informe.

Es preocupante, por otro lado, los 13 casos de suicidios cometidos por niñas y niños de 5 a 9 años. Lo que lleva a cuestionarse sobre los factores de riesgo que está enfrentando la niñez en edades tempranas, tales como los posibles hechos de violencia sexual, intrafamiliar, negligencia, o necesidades básicas insatisfechas (Alianza por la Niñez Colombiana, 2020).

Cuando se compara el suicidio por sexo, se evidencia un mayor registro en los niños (59%) que en las niñas (41%). Según la experiencia de atención de casos de intento de suicidio, de la fundación Niña María este fenómeno podría asociarse a que el tiempo que media entre la ideación suicida y la ejecución de la misma es mucho menor en el caso de los niños que en el de las niñas [12], dado que las niñas antes de llevar a cabo el suicidio, se autolesionan con frecuencia, al realizar actividades como el cutting [13].  Mientras que el mayor porcentaje de suicidios en los niños podría estar ligado al estereotipo de género de que los hombres/adolescentes pueden resolver solos sus dificultades emocionales, negándose así la posibilidad de mostrar sus debilidades, buscar ayuda o expresar emociones y sentimientos de forma libre. Podría pensarse, según lo plantean los expertos Laura Múnera y Abel Gutiérrez, que no hay una cultura fuerte de búsqueda de ayuda psicológica en los hombres como sí la  hay en las mujeres, y esto podría ser uno de los factores que explique el alto porcentaje de suicidios en los niños [14]

Por otro lado, entre los 10 y 14 años se registra un mayor número de suicidios de las niñas que de los niños; mientras que entre los 15 y 17 años son los niños quienes registran mayor número que las niñas. Hecho que podría estar asociado a la más temprana edad en la que las niñas comienzan a sufrir cambios en sus cuerpos y mentes [12].

¿En qué época del año se presentaron los suicidios de niñas, niños y adolescentes?

En los meses de agosto y marzo ocurrió el mayor número de casos, y aunque en particular el mes de marzo coincide como el de mayor número de suicidios tanto de adultos como de niñas, niños y adolescentes, no hay una explicación clara sobre este fenómeno. En contraste, los meses de noviembre y diciembre, en los que el periodo escolar acaba, fueron en los que los casos de suicidios bajaron del 9,6% registrados en marzo y agosto, a 6,5% en diciembre. Esta disminución podría estar asociada a que diciembre es un mes de festividades, vacaciones familiares y, por tanto, de un posible mayor acompañamiento, supervisión y cuidado de las niñas, niños y adolescentes por parte de sus cuidadores.

Ahora bien, con relación a los días de la semana, dos registraron altos picos a lo largo de los 5 años estudiados, los lunes con el 16,5% de los casos y domingo con el 16,3%. Es probable que el aumento de casos en estos días se relacione con la sensación de angustia y ansiedad que provoca volver a clases, y a la vida rutinaria [16],  o al síndrome de domingo (Sánchez, 2020) que se entiende por la sensación de nostalgia, tristeza, vacío, depresión, entre otras, que surge los domingos en la tarde o noche, marcando la transición entre una semana y otra, y enfrentando al sujeto con las cotidianidad y las responsabilidades. 

Este supuesto es coherente con el hecho de que los días en los que menos casos se presentaron, fueron los jueves con 13,1% y viernes con 12,2%. Es interesante destacar que estos dos días son los mismos en los que también se presentó reducción de los casos de violencia intrafamiliar contra niñas, niños y adolescentes, lo que llevaría a suponer que el estrés generado en las familias durante la semana disminuye esos días y con ello ambos fenómenos.

¿Cuáles son las principales razones por las que se suicidaron niñas, niños y adolescentes?

Es importante aclarar que el fenómeno de suicidio en niñas, niños y adolescentes es producto de múltiples factores físicos, mentales, sociales, económicos, etc., que afectan a las personas para acabar con su vida [14]. Por ello no es de extrañar, según los datos de Medicina Legal procesados por la Alianza por la Niñez Colombiana, que en alrededor del 70% de los casos no se identificaron las razones de los suicidios, lo que evidencia el poco acercamiento, comunicación y conocimiento de los padres y cuidadores sobre los posibles factores que están afectando la salud mental de niñas, niños y adolescentes a su cargo.

No obstante, de los casos en los que se identificaron las razones del suicidio, el 10% de las niñas y el 7% niños lo hicieron por desamor.

¿Qué mecanismos utilizaron para suicidarse y qué zonas del cuerpo resultaron más afectadas?

Una variable importante de revisar en los suicidios en niñas, niños y adolescentes es la de los objetos que utilizaron y las zonas del cuerpo afectadas.

El área del cuerpo más afectada en el mayor porcentaje de casos (67%) fue el cuello. En el grupo de las niñas, esta correspondió al 57% de casos y en el grupo de los niños al 74% de los casos registrados. A cuello le siguieron las múltiples lesiones en el cuerpo (politraumatismo) en el 6,8% de los casos. En el grupo de las niñas este correspondió al 10% de los casos y en el grupo de los niños al 6%.

En cuanto a los mecanismos más utilizados, fueron los elementos generadores de asfixia como las cuerdas o lazos u otros (73%). En el caso de las niñas, este mecanismo fue utilizado el 62% de los casos y en el grupo de los niños fue utilizado en el 80% de los casos. De igual forma los elementos tóxicos fueron el segundo mecanismo causal de los casos de suicidio (18%) del periodo. En el grupo de las niñas se utilizó en el 32% de los casos y en el de los niños en el 10% de los casos.  Es muy probable que estos mecanismos sean los principales debido al fácil acceso que tienen las niñas y niños en casa [15].

Según los hallazgos, los niños utilizaron en mayor porcentaje elementos con los que lograron de forma rápida y efectiva el suicidio, como generadores de asfixia y armas de fuego.

¿Se da suicidio en niñas, niños y adolescentes con discapacidad?

El único dato relevante sobre suicidio de niñez con discapacidad es el registro de 6 casos durante el periodo de 2015 a 2018. Dada la escasa información existente clasificada, correspondiente a niñez  con discapacidad, no es posible realizar un procesamiento de datos que aporte más elementos de juicio.

Es pertinente aclarar que los datos de suicidio registrados para niñez con discapacidad no incluyen los correspondientes a la población con discapacidad psicosocial [16]. Por ello, en aras de tener un mejor entendimiento sobre las condiciones de salud mental, su incidencia en el suicidio y la toma de conciencia al respecto, se recomienda al Estado colombiano incluir dentro de la clasificación de suicidios cometidos por la niñez con discapacidad, la identificación del tipo de discapacidad.

Intentos de suicidio

A fin de entender el contexto de la situación de salud mental de la niñez es importante también revisar los intentos de suicidio de niñas, niños y adolescente, entendidos estos como la “Conducta potencialmente lesiva auto-infligida y sin resultado fatal, para la que existe evidencia, implícita o explícita, de intencionalidad de provocarse la muerte. Dicha conducta puede causar o no lesiones, independientemente de la letalidad del método.” (Instituto Nacional de Salud, 2015).

Los datos de cuatro años, comprendidos entre 2016 y 2019, presentan un registro de 32.092 casos de intentos de suicidio de niñas, niños y adolescentes, de estos 25.845 (75,8%) en niñas y 8.247 (24,2%) en niños. Como se señaló antes, mientras los niños son quienes se suicidan en mayor porcentaje se suicidan, las niñas son quienes intentan suicidarse  en mayor porcentaje. Diferencia que probablemente se deba a los distintos mecanismos utilizados por ambos, y al tiempo que se toman unos y otros entre la idea y la ejecución del acto.

Otro dato preocupante es el incremento exponencial del número de intentos de suicidio desde 2016 hasta 2019, al pasar de 6.016 intentos en 2016 que corresponde al 17% del total en el periodo analizado a 9.975 en 2019, 29% de los casos en el periodo, es decir un incremento del 65,8% en 4 años. En adición, en el periodo, los intentos de suicidio de niñas, niños y adolescentes corresponden al 32,9% del total de intentos de suicidio de toda la población, que incluye jóvenes y adultos, lo cual lleva a plantear la preguntar ¿qué está pasando con la salud mental de la niñez colombiana?

conclusiones

Los suicidios tanto en adultos como en niñas, niños y adolescentes siempre traen consigo tristeza, preocupación e impotencia, y más allá de querer mostrar números, porcentajes, razones, objetos, etc., esta historia con datos pretende ser un gran campanazo para la sociedad civil, los padres y cuidadores, los maestros, los gobernantes, las niñas, niños y adolescentes, sobre la importancia de la salud mental, la importancia de estar presentes, de escuchar atentamente a la niñez, y de salvar vidas. Este informe busca contribuir a la construcción de un mundo mejor, en el que se cumpla la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: reducir la mortalidad temprana por enfermedades que pueden ser prevenidas y tratadas junto con la promoción del bienestar y la salud mental (Naciones Unidas - ODS 3).

Es importante comprender que la salud mental es un estado de bienestar con el que debe contar todo ser humano para enfrentar la vida, gestionar emociones, sentimientos, y cualquier tipo de situación. Es fundemental estar alerta si se escuchan pensamientos de desesperanza hacia el futuro, o aislamiento de familia y amigos. Una clara señal de alerta son las autolesiones o la alteración de hábitos de alimentación o de sueño, o el cese de actividades que el niño o la niña realizaba, entre otras (Alianza por la Niñez Colombiana, 2020). No es necesario haber pasado por un intento de suicidio para ir al psiquiatra o iniciar terapia psicológica. La prevención temprana salva vidas.

Es preocupante el aumento de los suicidios e intentos de suicidio en los últimos años y las edades tan tempranas en las que están ocurriendo, al igual que la poca certeza de la razón de estos. Este es un claro llamado a los alcaldes, los gobernadores y el Presidente, las familias y la comunidad en general  a contribuir en la mejora de los planes y políticas públicas de salud mental de la niñez. 

recomendaciones

En la Alianza por la Niñez Colombiana se quiere dar voz a niñas, niños y adolescentes y estas son algunas de sus recomendaciones dirigidas a distintos actores para evitar suicidios e intentos de suicidios:

Si no te sientes bien emocional o mentalmente puedes comunicarte en Bogotá con la Línea 106, en Bolívar a la línea 125, en Cauca al 8205390, o buscar la línea de tu departamento en el siguiente enlace.

Nota: Esta historia con datos fue realizada gracias a Alianza por la Niñez Colombiana y la plataforma de visualizaciones de datos Tableau.

Agradecemos al Centro de Pensamiento Estratégico Internacional (Cepei) y su iniciativa DataRepública por permitirnos publicar esta historia con datos en sus canales de comunicaciones digitales.

Notas/ Referencias

[1] La Alianza por la Niñez Colombiana es una plataforma de la sociedad civil, integrada por organizaciones, redes y aliados, que involucran a más de 700 organizaciones nacionales. Sus ejes de acción están orientados a la gestión de conocimiento, el monitoreo de situación de derechos, la incidencia política y movilización social. Este informe se crea gracias al proyecto #TejiendoRedes que busca mostrar la situación de la niñez en Colombia a través de una serie de informes temáticos.

[2] Abel Mauricio Guerrero, Ministerio de Salud Colombia, entrevistado por Sophia Jaramillo, Bogotá, 25 de agosto, 2020.

[3] En mayo de 2016 apareció el juego virtual “el reto de la ballena azul”. Un juego dirigido a niños, niñas y adolescentes que consiste en una serie de retos durante 50 días que van desde auto infringirse daños corporales y psicológicos hasta el suicidio.

[4] [9] [12] [13] Ana María Talero, Fundación Niña María, entrevistada por Sophia Jaramillo, Bogotá, 26 de mayo, 2020.

[5] Por cada 100.000 niños, niñas y adolescentes.

[6] [11] [14] [15] Laura Múnera y Abel Gutiérrez, Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, entrevistado por Sophia Jaramillo, Bogotá, 25 de agosto, 2020.

[7] [8] Ministerio de Salud y Protección Social. Conversatorio: abordaje intercultural de la conducta suicida y consumo de sustancias psicoactivas en población indígena, Plataforma Teams, 1 de octubre 2020.

[10] Conducta compulsiva que consiste en realizar cortes en los brazos, vientre, piernas, antebrazos, muñecas o cualquier parte del cuerpo con objetos con la intención de calmar la ansiedad.  Dra. Jacqueline Lamboglia, ¿Por qué los adolescentes se producen autolesiones?, Instituto de Neurociencias.med

[16] Esta categoría incluye niñas, niños y adolescentes con trastornos mentales, tales como la esquizofrenia, depresión,  bipolaridad y demencia, entre otras. Quienes han sufrido de exclusión o estigma social y son las grandes víctimas de suicidio.