Brechas de género en las TIC: la igualdad de acceso no es suficiente

Cuando se habla de la participación de las mujeres en el entorno digital se habla de dos brechas. La primera es la del acceso a las tecnologías que permiten participar del entorno digital. En otras palabras, la cobertura. La segunda se expresa en la participación diferenciada de hombres y mujeres en el el uso de las nuevas tecnologías, bien por por sus usos particulares o por su participación en actividades económicas relacionadas con la economía digital.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) hacen un llamado a «empoderar a las mujeres por medio de la tecnología, especialmente las de la información y la comunicación» en una meta preliminar (5.b) del quinto objetivo. Pero de momento, solo se ha establecido una variable: la posesión de un teléfono celular, desagregada por sexo (5.b.1). En otras palabras, los ODS por ahora se centran únicamente en cerrar la primera brecha con la esperanza de que esto permitirá cerrar las demás que existen entre sexos.

Desde 2001 en México y 2007 en Colombia , se mide el acceso de las personas a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Analizar el estado de las variables que utilizan esos países nos permitirá conocer mejor el estado de las brechas, su evolución y sus diferencias.

Cobertura

Colombia y México tienen tasas globales de acceso a internet muy similares: 55,9% y 57,3%, respectivamente. Sin embargo, mientras en Colombia la brecha entre hombres y mujeres para uso de internet es de apenas 1,5 puntos, a favor de los hombres, en México es de 5,96 puntos.

En ambos caso la división se pronuncia más conforme avanza la edad. Mientras entre los hombres y mujeres de más de 55 años hay diferencias de 5 puntos, entre los jóvenes varían entre 2 y ningún punto.

En cuanto al uso de computador, nuevamente Colombia y México tienen tasas globales muy parecidas, de 52,4% y 51,3%, respectivamente. Pero en Colombia la brecha en favor del acceso de los hombres es de 1,6 puntos, mientras en México llega a 5,7 puntos.

Una vez más, la edad aparece como una variable directamente proporcional al ensanchamiento de las diferencias.

En Colombia la posesión de teléfonos celulares llega a abarcar el 71,5% de la población. En este caso la brecha, de 2,7 puntos, es favorable a las mujeres.

La brecha se va invirtiendo según crece la edad de las personas, hasta quedar a favor de los hombres en el segmento de personas mayores de 55 años.

El uso, que no la posesión, de teléfonos celulares en México alcanza una tasa global de 71,5%. La brecha está a favor de los hombres por 3,3 puntos y, una vez más, se incrementa conforme avanza la edad, hasta el punto en que la diferencia entre hombres y mujeres en el segmento de 12 a 17 años es mínima.

Usos diferenciados

Aunque ya vimos que los ODS no se ocupan de cómo usan hombres y mujeres las TIC, esto es clave para entender la segunda brecha, que ya identificamos como el riesgo estructural de contar con menos capacidades para el mundo digital que los hombres.

¿Estereotipos?

En los usos de internet sobre los cuales indagan las encuestas, podemos partir del supuesto de que hay actividades que no exigen capacidades diferenciadas: la capacidad necesaria para visitar cualquier página web es virtualmente la misma. No obstante, el destino particular de la actividad en la web termina expresándose de manera compatible con los estereotipos sobre mujeres y hombres. 

En el caso de Colombia, las mujeres usan la web para consultar redes sociales más que los hombres. En contraste, los hombres consultan más los medios de comunicación que las mujeres, con una diferencia de 11,6 puntos. Aunque no son actividades que exigen destrezas diferentes, parece que la división cultural que identifica a la mujer con los espacios privados y a los hombre con los públicos se mantiene en la red.

Educación

Tanto en México como en Colombia las mujeres utilizan internet para educarse más que los hombres.

En Colombia las brechas tienden a cerrarse entre los grupos de edad más jóvenes, mientras siguen abiertas entre los mayores.

Internet en el trabajo

Una brecha muy significativa se presenta en el uso de internet en el lugar de trabajo. Si bien sabemos que a mayor nivel educativo existe mayor uso de internet en el trabajo, en Colombia la brecha entre hombres y mujeres ha permanecido constante en el nivel superior completo y en niveles educativos inferiores y el uso de internet en el trabajo entre las mujeres crece a menor ritmo que el de los hombres.

En México la brecha es más notable. La diferencia entre hombres y mujeres que usan internet en el trabajo es de 10,9 puntos y es mayor entre quienes tiene más de  25 años, llegando a alcanzar 25 puntos entre quienes superan los 55 años de edad.

Esto sugiere algunas preguntas: ¿las mujeres se dedican a ocupaciones que requieren usar menos internet que aquellas a las que se dedican los hombres? ¿Son estas cifras un reflejo de la división sexual del trabajo?

Internet móvil

En Colombia, con el vertiginoso ascenso del uso de internet móvil en el último año (pasó de 0,94% a 7,37%), se abrió una brecha entre hombres y mujeres de 1,7 puntos porcentuales.

La distancia registrada es muy similar en México, donde el uso de internet móvil es mucho mayor (superior al 30), pero se va cerrando conforme avanza la edad.

¿Por el temor de ser víctimas de robo las mujeres se cohíben más de usar el teléfono móvil en desplazamientos o en la calle? Tanto en Colombia como en México la percepción de inseguridad en espacios públicos es mayor entre mujeres que entre hombres. En Colombia la diferencia es de 4,7 puntos y en México de 7,7 puntos.

Usar internet o teléfono celular es hoy en día algo común, una actividad que al menos dos terceras partes de la población de México y Colombia realizan con frecuencia. Pero es en pequeños matices donde se encuentran las diferencias que a veces resultan evidentemente grandes y, además, inciden en espacios cruciales para el desarrollo humano y la equidad, como la educación y el trabajo. Por otro lado, es preocupante ver que algunas brechas permanecen iguales o se han abierto con el tiempo. Este es el caso del uso de internet móvil en Colombia, o el uso de internet en el trabajo en México.

No es del todo claro si estamos viendo el síntoma del problema, su causa o una combinación de ambos. La tecnología suele ser vista como un fin en sí mismo y los ODS no parecen escapar a esta visión, que puede evitar que se realicen esfuerzos realistas por comprender con suficiente complejidad por qué existen estas brechas, por qué permanecen en el tiempo, qué efectos pueden tener sobre el desarrollo en condiciones de equidad y cómo enfrentarlas.