Movilidad: un panorama hacia las ciudades sostenibles

Según la ONU, la mitad de la población mundial habita actualmente en concentraciones urbanas y se espera que para el 2030 aumente al 60%, casi exclusivamente por el crecimiento de las urbes del mundo en desarrollo. Sin embargo, las ciudades apenas ocupan 3% del territorio de la tierra. En su densidad estaría la clave de un uso eficiente de los recursos, algo que parece muy pertinente sabiendo que se ha estimado que las ciudades podrían llegar a consumir el 80% de la energía del mundo y emitir el 75% del gas carbónico total. Esas son las bases del objetivo 11: hacer que las ciudades y asentamientos humanos sean incluyentes, seguros resilientes y sostenibles.

Existe otra aparente ventaja de la densidad: las distancias son más cortas. Y cuando se trata de transportar muchas personas, hay formas más eficientes de hacerlo, usando poco espacio y maximizando la velocidad. Es el caso del transporte público masivo.

En materia de transporte urbano, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) apenas han definido en líneas generales la meta (11.2) de “facilitar acceso seguro, costeable y accesible a sistemas de transporte, con especial atención a personas vulnerables como mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad”. Y, sin embargo, la meta, inscrita en el objetivo de ciudades sostenibles, solo tiene hasta ahora un indicador (11.2.1): “proporción de la población que tiene acceso cercano a transporte público, por sexo, edades y personas con limitaciones”.

En Colombia y México es posible determinar cuáles son los medios de transporte que las personas ocupadas o que estudian usan para desplazarse a sus lugares de trabajo o estudio, respectivamente. Pero esta información no habla de la cercanía ni de la accesibilidad. No obstante, es un punto de partida.

Lo que sabemos sobre el uso en Colombia

En Colombia la información de uso de transporte viene de la Encuesta de Calidad de Vida llevada a cabo por el DANE. Este es el panorama:

               

A la hora de ir al trabajo, caminar es el modo de transporte más común en la totalidad de Colombia: lo hace la tercera parte de las personas ocupadas. No obstante, esto también está relacionado con menor grado global de desarrollo: la región más pobre (Pacífico) tiene una proporción de 54%, que es casi cuatro veces el 15% de Bogotá, la región más desarrollada. Y sin embargo, caminar en Bogotá es el segundo modo de transporte después de sumar los sistemas de buses corrientes y el sistema de buses de tránsito rápido.

Pero la proporción de personas que camina descendió 9,5% en los últimos 4 años, es decir, cerca de 400.000 dejaron de caminar para ir al trabajo. ¿Cómo se van a trabajar ahora? Desde 2015 la motocicleta se convirtió en el segundo modo de transporte más usado, pasando  de representar el 14,4% en 2013, a ser el 16,8%, 3.600.000 personas la usan, casi 660.000 más que en 2013. Desde 2013 se han vendido cerca de 1.980.000 de estos vehículos en Colombia.

Mientras tanto, los usuarios de todo el transporte público colectivo (sumando buses, buses rápidos y metro) pasaron de ser 4.450.000 a 4.840.000, aumentando solo 390.000 en los últimos 3 años. Vistos por aparte, el transporte masivo sumó 730.000 personas, pero los buses convencionales dejaron de ser usados por 350.000 personas. Eso dejó a los buses convencionales como el tercer modo más usado, con una proporción del 15% y 3.200.000 usuarios.

En conclusión, es posible que una parte de las personas que caminaban haya pasado a usar el transporte colectivo y parte de quienes usaban transporte colectivo se movilicen hoy en motocicleta. Las consecuencias de esta tendencia se comienzan a reflejar en la percepción de «caos vehicular», pero especialmente en indicadores objetivos, y preocupantes, como las lesiones y la mortalidad en colisiones de tránsito que involucran motocicletas, las cuales han aumentado a la par con la venta de estos vehículos y las consecuencias económicas para el sistema de salud.

El uso del automóvil privado llega al 6,2%, pero este no ha variado significativamente desde 2012. Lo mismo puede decirse de otros medios de transporte como la bicicleta, el transporte proporcionado por el establecimiento de trabajo, el taxi y otros como los vehículos acuáticos y los caballos. Sumados, todos llegan apenas al 11,1%.

Otro segmento importante está conformado por quienes no se desplazan de sus viviendas. Hoy representa el 11,8% de las personas ocupadas y se ha mantenido estable en los último cuatro años. Pero debe resaltarse la diferencia entre sexos, que llega a ser de 12,9 puntos: los hombres son el 6,7% y las mujeres el 19,6%. Esto es un reflejo de las condiciones diferenciadas en materia de calidad de la ocupación.

Explore otras variables como sexo, edad y condiciones de discapacidad en el uso de medios de transporte en Colombia:

               

Lo que sabemos sobre el uso en México

Para el caso mexicano, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía recogió datos sobre movilidad de la población en la Encuesta Intercensal de 2015. La encuesta no brinda demasiada desagregación en los datos sobre medios de transporte pero sí permite resaltar algunas consideraciones importantes.

Las tres categorías de medios de transporte que más utiliza la población ocupada que se traslada a su lugar de trabajo, son bus (llamado camión en México), taxi, combi o colectivo (34.7%), seguida de vehículo particular (27.7%) y finalmente caminar (22.6%). Ahora bien, este cuestionario permite que una persona diga si usa diferentes medios de transporte en un mismo trayecto, permitiendo seleccionar hasta 3.

               

Al analizar los medios de traslado utilizados por la población de acuerdo con la posición en el trabajo se puede confirmar en el siguiente gráfico lo que de manera muy intuitiva podríamos deducir: los empleadores y trabajadores por cuenta propia son los mayores usuarios de vehículos particulares (58.77%), por su parte, los trabajadores sin pago son los que más caminan al trabajo (64.89%), y los trabajadores asalariados los que más usan camión, taxi, combi o colectivo (38.63%).

               

La bicicleta como medio alternativo de transporte tiene poco uso para trasladarse al trabajo, sobresaliendo poco dentro de los trabajadores sin pago y los trabajadores por cuenta propia. Esto es acorde con los resultados de la encuesta de nacional de movilidad y transporte de la Universidad Nacional Autónoma de México en donde la mayoría de la población encuestada (32%) respondió que la última vez que utilizó bicicleta fue por motivos de recreación y ejercicio, es decir que este medio sigue siendo poco considerado para la movilización diaria de las personas a su lugar de trabajo.

Sería interesante contar con mayor desagregación en las categorías de medios de transporte para analizar de una mejor manera el uso de medios alternativos no contaminantes en la movilidad de las personas.

Al analizar los medios de traslado por estado se puede ver que en general la participación es la misma, es decir, priman los mismos tres medios de traslado. Resalta México como el estado donde se usa “camión, taxi, combi o colectivo” para trasladarse. Así mismo, el Distrito Federal (DF) tiene una gran participación de este medio de traslado (46.59% ) y vehículo particular (25.79%), es decir, de las 3.600.981 personas ocupadas que se trasladan a su lugar de trabajo en el DF, 2.606.304 usan estos dos medios de traslado. Esto comprueba por qué se cuestiona tanto el tema de movilidad en DF y se alerta sobre el caos vehicular que se presenta a diario. Además es importante resaltar los efectos negativos sobre la salud y el medio ambiente.

               

Cuando se revisa el comportamiento por rangos de edades, es evidente que las personas usan bicicleta y caminan más en los primeros años de vida y en edad avanzada, viéndose una reducción importante en el uso de estos medios entre los 18 y 34 años. Este rango de edad está caracterizada por inicio de la actividad laboral por lo que la gente empieza a usar otro medios para trasladarse como por ejemplo el vehículo particular que llega a su máximo en el rango de 45 a 54 años. Finalmente se puede ver que los medios clasificados en la categoría de “camión, taxi, combi y colectivo” siguen siendo los de mayor uso en la mayoría de los rangos de edad.

               

Acceso a transporte público: el caso de Bogotá

Desde 2011, el gobierno de Bogotá, en conjunto con el DANE, lleva a cabo cada cuatro años la Encuesta Multipropósito para recoger información detallada sobre los más de 7 millones de habitantes de la capital de Colombia y conocer las particularidades de sus diferentes localidades, las unidades administrativas en las que se divide.

Con un cuestionario un poco más detallado que la Encuesta de Calidad de Vida, que también realiza el DANE, la multipropósito también indaga sobre las condiciones del entorno de las viviendas, como el tiempo a pie desde la vivienda hasta diferentes tipos de paradas de transporte colectivo público. En Bogotá, el transporte colectivo está representado por el sistema de buses rápidos (Transmilenio), un reciente sistema de buses concesionado (el Sistema Integrado de Transporte, SITP) y los pocos buses corrientes, anteriores a este sistema que todavía quedan. Gracias a esto se puede establecer la accesibilidad que los bogotanos tienen al transporte público, al menos en términos de distancia desde sus viviendas.

El 85,7% de los bogotanos se encuentra a 10 minutos o menos de cualquier transporte colectivo. El 77,9% vive a menos de 10 minutos de un paradero de buses corrientes; 72,7%, a 10 minutos de un paradero del SITP; y el 59,8%, a 10 minutos de una estación de Transmilenio o sus servicios de alimentación hasta las estaciones.

Una de las diferencias que más llama la atención es la representada por las personas que usan bicitaxis o mototaxis.

               

Aunque sus usuarios son solo 13.300 personas, el 67,5% de ellos vive a menos de 10 minutos de cualquier parada de transporte colectivo, muy por debajo del 85,7% de toda la población. Esto es compatible con lo que han señalado sus usuarios: el bicitaxismo acaba llenando el vacío de falta de vías u oferta de rutas de buses en zonas de alta afluencia de personas (Patio Bonito, Rincón de Suba, Toberín, etc.). Además, aprovecha la infraestructura para bicicletas de la ciudad y no genera emisiones de gas carbónico. No obstante, tiene un grave problema: aunque se trata de una forma de transporte muy organizada, es plenamente ilegal  y considerada peligrosa por no estar reglamentada.

Explore el panorama de la accesibilidad de transporte público colectivo en Bogotá, por sexo, edad, modos de transporte, localidades, limitaciones físicas o psicológicas y tiempo de viaje al trabajo:

               

Aunque a la luz de las cifras los bogotanos parecerían no tener dificultades para acceder al sistema público colectivo de transporte, sus vehículos apenas garantizan que todos puedan usarlos. Hace dos años la Personería de Bogotá denunció que menos del 1% de los buses eran aptos para personas con limitaciones físicas. En abril del mismo año, la Corte Constitucional falló a favor de la población en condición de discapacidad y ordenó al Distrito diseñar y ejecutar un plan para garantizar su acceso. La adecuación de andenes y paraderos para su plena accesibilidad es otro problema que pasa inadvertido.

En 2015, la Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá llevó a cabo la Encuesta Distrital de MovilidadHasta ahora los datos base no han sido publicados, solo algunos indicadores agregados.

¿Y los modos alternativos?

La actual agenda de los ODS no tiene líneas normativas sobre el uso de modos de transporte limpios o energéticamente eficientes. A diferencia de otras metas, en donde quedó explícito que deben reducirse y erradicarse ciertas costumbres por ser consideradas perjudiciales, la agenda no se pronuncia sobre la reducción del uso de automóviles particulares o el crecimiento del uso del transporte colectivo o limpio. En el caso de México, la misma ONU ha dicho que en sus ciudades el sector transporte contribuye con el 20.4% de la emisión de gases de efecto invernadero y de estos el 16.2% proviene de viajes en transporte individual motorizado.